En una semanita bien jodía por la huelga de cierto medio de transporte subterráneo, ha pasado casi de puntillas la noticia de la detención de 11 espías rusos en los Estados Apretados. Espías a la vieja usanza, de los de mensajes de teléfono en clave. Pero de eficiencia comparable a la de Mortadelo y Filemón. Ni un secreto con siguieron en la década que llevan allí, después de pagar millones en manutención, vivienda, transportes e incluso matrículas universitarias. Viviendo del cuento, haciendo sudokus, y esperando que a algún funcionario de la CIA se le cayera algún papel para recogerlo de la calle. Confirmado : la agencia de espionaje SVR se parece más a la TIA que a la antigua KGB (cuánto acrónimo junto, tú).