
Para los que crean que la mala baba y la crispación parlamentaria son producto exclusivamente made in Spain (¡coño!), viajamos al país aquel que incitó a Hitler a invadir la URSS para quedarse con el petróleo que allí había : Ucrania.
Resulta que hoy, en ese lugar donde el debate, la exposición sana de opiniones diferentes, y la democracia está representada (el Parlamento, sí)...se han liado a huevazos, se han dado de tortas, han tirado botes de humo, y se han gritado de todo, menos "bonito".
En una cámara dividida entre prorrusos, y antirusos, La cosa se calentó cuando llegó el momento de votar si la flota rusa seguía usando el puerto de Sebastopol (ya sabéis, donde se escondían Mortadelo y Filemón cuando salían corriendo) durante los próximos 25 años a cambio de una rebaja en el precio del gas. Y empezó la lluvia de huevos.
El presidente tuvo que sacar su paraguas para evitar ser "rebozado". "Cantando bajo los huevos", podría llamarse esta película. Acto seguido, se liaron a puñetazos y lanzaron al menos 3 botes de humo, por lo que hubo que desalojar la sala (y éso que no eran bombas fétidas).
Desde aquí animamos a votar un nuevo reglamento que obligue a sus señorías ucranianas a ser cacheados antes de entrar en el hemiciclo, para impedir que entren con artefactos axfisiantes, o con más huevos de los necesarios para votar leyes.
Consolémonos que al menos nuestros políticos solo usan productos de gallina para hacer tortillas, y no para intentar descalabrar a sus contrincantes. ¿Se imaginan a Rajoy y Zapatero a ostias (de las que duelen) en medio del Congreso?. Yo no puedo (al menos, de momento).